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quarta-feira, 12 de maio de 2010

Unha escolarización distinta

A elite invisible dos colexios galegos
En Galicia hai 733 alumnos de educación especial, un auténtico desafío educativo
J. CASANOVA

Repartidos por todo o territorio, en Galicia hai dezaseis colexios públicos que se enfrontan cada día a un desafío educativo incomparable. Os seus alumnos chegaron tras ditames que aconsellaban o seu ingreso, a pesar da política de integración en colexios convencionais que prima ante calquera disfunción que poida padecer o escolar. Son rapaces con tipoloxías moi diversas. Autistas, invidentes, con trastornos de conduta, con síndrome de Down, os hiperinteligentes, os que sofren parálise cerebral. Alumnos distintos cuxa singularidade aconsellou unha escolarización tamén distinta e especial.
En cada colexio o ensino abórdase de forma diversa en función da problemática do alumno. Os currículos son os mesmos que para o resto dos escolares galegos, adaptados ao seu ritmo de aprendizaxe. A Xunta con todo ten sobre a mesa un proxecto de lexislación específica para atención á diversidade que establecerá protocolos máis definidos sobre as necesidades dos alumnos e como satisfacelas. Non sempre a familia e a Administración están de acordo no mellor xeito de escolarizar ao neno e Educación busca un marco modernizado e menos ambiguo .
O que non atenderá a nova lexislación é a continuidade na atención a estes rapaces, unha das principais demandas das familias. A pesar de que os alumnos poden chegar a quedar no colexio ata os 21 anos, non hai ningún recurso específico que aborde a continuidade no ensino para moitos deles, que chegan a esa idade sen adquirir unha autonomía e, por suposto, sen posibilidades de acceder ao mercado laboral. Parte deses 733 alumnos viven no colexio de luns a venres.
Boa parte dos profesionais que traballan con estes rapaces apoian a reivindicación das familias, que ven como os coñecementos que os seus fillos adquiriron con enorme esforzo e un gasto extraordinario por parte da Administración pérdense con rapidez en canto o alumno afástase do colexio e de calquera oportunidade de continuar a súa progresión: «A partir dos 21 deixan de ser responsabilidade de Educación -explica Manuel Rei, asesor de orientación educativa da consellería-, pero é certo que debería existir unha continuidade porque o apreso pérdese a gran velocidade».
Os colexios de educación especial convertéronse tamén en pequenos laboratorios de innovación pedagóxica, normalmente cunha adecuada dotación de recursos humanos e técnicos, onde os retos que marcan as capacidades do alumnado determinan unha complexa resposta educativa e onde os grandes éxitos residen moitas veces nas pequenas cousas. En calquera caso, supoñen un importante gasto por alumno, cunha dotación que moitas veces roza a paridade entre o número de escolares e os empregados do centro.
Atención ás familias
En varios colexios, os educadores reclaman máis traballo coas familias, desbordadas polo problema e necesitadas dunha formación e apoio que reverta en que a educación que recibe no colexio teña unha continuidade no seu fogar. Outra queixa común é a falta de visibilidade: «Cando saímos, mírannos como bichos raros», expresa unha educadora dun destes centros. Contra ese tipo de fenómenos traballa a filosofía da integración nos colexios convencionais, a mesma que provocou que algúns destes 16 centros de educación especial teñan prazas libres, dado que a maior parte dos casos non chegan ata eles.

sábado, 20 de março de 2010

Exemplo de mediación

Artigo sobre un caso real de grupo de mediación: Colexio La Paz (Chile)


domingo, 7 de março de 2010

A convivencia nos centros

Artigo de opinión publicado no número 388 da revista Cuaderno de Pedagogía.

segunda-feira, 22 de fevereiro de 2010

El colegio fisterrán Fin do Camiño continúa por tercer año con su equipo de mediación escolar

P. B. M. La Voz de Galicia 22/9/2009

El instituto Fin do Camiño de Fisterra mantiene por tercer año consecutivo el llamado equipo de mediación escolar. Se trata de una iniciativa con la que intenta resolver los problemas entre alumnos a través de una vía pacífica: el diálogo. Este proyecto se ha puesto en marcha en varios institutos desde hace ya algunos años y el fisterrán es uno de ellos.
Explica su director, Javier García, que lo que se pretende es que «se un rapaz ten un problema con outro, solicítase a axuda dun mozo que fará de mediador no conflito, axudándolle ás partes a chegar a un acordo, de xeito que o problema se acabe resolvendo pola vía do diálogo e sen chegar a otras medidas, como poden ser os partes». Son jóvenes comprometidos que han recibido un curso de casi 30 horas y que, por tanto, tienen una formación mínima en esto de la mediación. Así, cuatro de ellos participarán en el próximo mes de octubre en el encuentro de mediación escolar que se celebrará en Lugo. Este año, en el instituto fisterrán, además, se ha implatado la figura del «alumnado axudante», así como el un equipo de biblioteca para la animación de la lectura.
Aula de convivencia
El centro que en este curso dirige Javier García fue pionero el curso pasado en la implantación de la llamada «aula de convivencia», unn espacio con tres vertientes: el aula como reflexión, el aula como trabajo y el aula como observatorio. La primera vertiente hace referencia a las entrevistas que, para aquellos jóvenes que interrumpen el normal funcionamiento de la clases, son llevadas a cabo en dicha aula. Se trata de «arrancar neses rapaces un compromiso de mellora». La entrevista no duraría más de unos 10 o 15 minutos. De ello se encarga un equipo de profesorado formado en la resolución de conflictos. Si el joven pasa varias veces por ese apartado y las entrevistas no ofrecen resultado, se pasaría a la vertiente de trabajo, en la que el alumno debería realizar los ejercicios de la asignatura pertinente, así como unas fichas de reflexión.Por el aula de convivencia pasan, por tanto, todos los problemas del centro. Se convierte así en un «gran ollo ou observatorio», según palabras del propio director, para ver qué clases o qué horarios son los más conflictivos y tomar medidas.

sábado, 20 de fevereiro de 2010

Contra o fracaso: máis autonomía escolar

Cataluña obliga a los centros a presentar proyectos y lidera el impulso de la independencia educativa - Los expertos piden límites para no perjudicar al alumno que cambia de comunidad
S. TOBARRA / A. FLOTATS 22/12/2009


Un aliento recorre las escuelas: el aliento de la autonomía. Con ella, los centros buscan solución a sus problemas. Pero no hay dos escuelas o institutos iguales, así que ¿quién mejor que los propios colegios para tratar de remediar sus dificultades? La meta es mejorar. La tasa de fracaso escolar es alta: ronda el 30%. Y la de titulados en Bachillerato y en formación profesional de grado medio, aunque mejora -llegó al 74% en 2007, 12 puntos más que en 1995- aún está por debajo del 83% de la media de los 30 países más prósperos e industrializados del planeta, agrupados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los principios básicos de "la autonomía pedagógica, organizativa y de gestión económica", ya están recogidos en la Ley Orgánica de Educación (LOE), de 2006. Dice esta norma: "Los centros docentes dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto educativo y un proyecto de gestión (...)". Siempre bajo supervisión de la Administración.
Pero las cosas no se cambian sólo con leyes. Para hacer efectiva la autonomía, escuelas de toda España ensayan fórmulas desde hace tiempo. Cada centro que la ejerce prepara y lanza un proyecto educativo para atacar sus puntos débiles, potenciar los fuertes y explotar los recursos para lograrlo.
La Generalitat de Cataluña ha anunciado que quiere desarrollar más esa independencia. Con la LOE como punto de partida y con aportaciones propias, ha decidido que desde el curso que viene será obligatorio que todos los centros escolares de Cataluña presenten un proyecto por cuatro años, que será evaluado al final de la etapa.
Cada plan deberá recoger los progresos previstos, es decir, los indicadores sobre tasa de graduación a alcanzar, la evolución del número de aprobados, la reducción del absentismo y el grado de satisfacción de las familias. Los centros recibirán ayudas en función de su proyecto, no de los resultados alcanzados.
Para conseguir estos fines, se prevén medidas de calado, siempre voluntarias: que las escuelas e institutos puedan cambiar "la distribución de las áreas y materias por ciclos y cursos y el uso del tiempo y los espacios", según reza el borrador de decreto de autonomía catalán. Los centros también podrán decidir "la agrupación del alumnado, los criterios de asignación de tareas al profesorado y el uso de los recursos didácticos". Es decir, se está abriendo la puerta a mover asignaturas de curso y a agrupar alumnos de edades distintas en una misma aula. La Generalitat matiza se permite la agrupación de alumnos de diferentes edades en "actividades concretas o para explicar conceptos comunes. Nunca de manera permanente" y que es posible mover asignaturas de curso, aunque siempre "dentro de una coherencia con el proyecto educativo y el visto bueno de la Administración".
El Gobierno catalán asegura además que no hay riesgo de caer en una suerte de cantonalismo escolar porque los proyectos de autonomía serán supervisados, requerirán permiso de la Administración y los resultados se evaluarán. Al final, se trata de que todos los alumnos asuman las mismas competencias básicas al acabar Primaria y Secundaria.
Las escuelas ya están poniéndose manos a la obra con la autonomía escolar en toda España. El mes pasado directores, profesores y representantes de las administraciones públicas se reunieron en Barcelona para compartir sus metodologías sobre autonomía escolar.
En la actualidad, hay iniciativas variadas, salpicadas por distintas partes de España, sobre cómo intentar impulsar la autonomía de los centros. María José Oviedo es directora de la Escuela Miralvalle, de Plasencia, en Cáceres. Este colegio suspendía en lectura y participación de las familias en el centro, pero encontró la manera de solucionar esas carencias. "Elaboramos un plan de mejora y creamos un proyecto de biblioteca en el que participaron profesores, padres y alumnos. Todo ello favoreció la coordinación interna del centro y nos animó a seguir avanzando en esa dirección", explica la directora. Ahora este colegio de Plasencia cuenta con equipos de atención a la diversidad, de educación por la paz y de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). "Formamos estos grupos para mejorar la cohesión social y el rendimiento escolar", dice María José Oviedo. Seis años después, esta escuela extremeña aprueba con nota ambos propósitos. El porcentaje de aprobados en 6º de Primaria ha pasado del 78% al 92%, afirma la directora.
Otro ejemplo se da en el Instituto de Educación Secundaria (IES) Azorín de Petrer, Alicante. Hay un cargo educativo peculiar en este centro: el de coordinador de la convivencia. Dirige una comisión de profesores, alumnos y padres. Su función principal es solucionar conflictos, dicen el director, Carlos Ruiz, y la coordinadora, María Jesús Soler. "El eje vertebrador del centro no tiene que ser el equipo directivo", asegura el director del instituto Azorín, "sino los profesores, los tutores y los alumnos". La comisión de la convivencia, que se coordina con la jefatura de estudios, gestiona desde 2001 un equipo de mediación cuya labor ha hecho disminuir la conflictividad en el centro, según María Jesús Soler. "Entre todos ofrecemos soluciones positivas. Los problemas se atajan y no siempre se solventan con expulsiones", añaden ambos docentes de este instituto de Alicante.
En el instituto Azorín, desde que existe la comisión de la convivencia, las medidas sancionadoras se han reducido. El medio centenar de expedientes disciplinarios que cada año firmaban los profesores se quedan ahora en dos. Y el éxito académico de los alumnos también ha mejorado. La tasa de fracaso escolar ha bajado de un 20% a un 15%.
El IES Alcarràs, en la localidad del mismo nombre, en Lleida, tiene un plan de autonomía que acaba de estrenar y durará hasta 2012. El proyecto tiene varios objetivos centrales, señala su director, Ramon Baches. El primero es mejorar los resultados. Este centro tiene un promedio de graduación en educación Secundaria del 79%, y quiere subirlo a entre el 88% y el 90%, dice el director. Otras metas que se ha marcado este centro pasan por reducir el número de suspensos para frenar las repeticiones y, en paralelo, aumentar los alumnos del centro que superan las pruebas de acceso a la Universidad. Para lograr estos objetivos, el instituto fomentará la expresión oral y combinará más las clases magistrales con los trabajos en equipo de los alumnos. Además, ha contratado a monitores para que ayuden a los estudiantes que necesiten ayuda y quieran solicitarla, una vez que acaban las clases. Los monitores son estudiantes universitarios.
En la escuela donostiarra Amara Berri se aprende jugando. En lugar de seguir un libro de texto, los alumnos hacen un periódico y preparan programas de radio y charlas en público para sacudirse el miedo escénico. "Los chavales juegan a ser periodistas y a la vez desarrollan competencias comunicativas", explica Emilio Martín, el director. El objetivo de este colegio, en el que estudian alumnos de hasta 12 años, es que todas las actividades tengan un "para qué", es decir, una finalidad que los estudiantes vean útil para la vida.
Con el proyecto educativo tan pegado a la realidad no hay asignaturas propiamente dichas, sino "contextos sociales" que interrelacionan diversas materias y que fomentan el aprendizaje colectivo e individual. O lo que es lo mismo, no se hace un taller de radio para aprender a hacer radio como fin último, sino que se usa el medio radiofónico para que los alumnos adquieran competencias y desarrollen habilidades para la vida como tener espíritu crítico, buscar información, ordenarla y transmitirla. "Lo importante es que, además de comunicarse, sepan relacionarse", insiste Martín. Por eso, en el Amara Berri los niños de distintos cursos están mezclados en las aulas. Unos aprenden de otros: "Los mayores son conscientes de cuánto han avanzado y los pequeños tienen referencias de adónde pueden llegar".
Pero, ¿mejora la autonomía los resultados? Beatriz Pont, analista de educación de la OCDE, sostiene en su informe Mejorar el liderazgo escolar, del que es coautora, que "la autonomía escolar en las áreas estudiadas se relaciona de forma positiva con el rendimiento de los alumnos".
Pont añade en otro informe (Políticas y prácticas para mejorar el liderazgo escolar) que "el liderazgo escolar [es decir, equipos de dirección más profesionalizados] puede mejorar el aprendizaje y la enseñanza". Pero "la autonomía por sí sola no lleva de manera automática a un liderazgo mejorado", añade esta analista de la OCDE. Y agrega que la independencia también debe apoyarse en la profesionalización y la carrera [profesional] de las direcciones de las escuelas y en seleccionar mejor a los equipos directivos. Ésas son algunas de las asignaturas pendientes de reforzar.
La comparación con algunos países con más autonomía escolar que España -como Finlandia, Reino Unido, Holanda, Alemania o Japón- arroja resultados muy ilustrativos: todos tienen mejores resultados en el último Informe PISA hecho a una muestra de alumnos de 15 años. Por ejemplo, en ciencias. Los estudiantes españoles tienen en esta materia 488 puntos (la media de la OCDE es 500); Finlandia, 563; Reino Unido, 515; Holanda, 525; Alemania, 516, y Japón, 531.
Pero las cosas no son blancas o negras. Hay naciones en las que la capacidad de decisión de los centros es menor o similar a la de España y tienen resultados mejores en ciencias. Por ejemplo, Eslovenia o Suiza con 519 y 512 puntos, respectivamente.
Los datos muestran, además, que la inversión pública en educación también influye, pero tampoco determina los resultados. Según el informe Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2009 hay países con menos inversión que tienen mejores resultados y al revés.
España gasta el 4,3% de su riqueza medida a través del producto interior bruto (PIB) en educación; Japón, el 3,5%, y Alemania, el 4,4%. Entre los que más gastan, Finlandia, Suecia y Noruega destinan el 6,1%, 6,8% y 6,6%, respectivamente. Y nuestros vecinos franceses dedican el 5,6%.
Pero para impulsar la autonomía debe haber candidatos a dirigir las escuelas. Y aquí hay un problema desde hace décadas. En el 70% de los centros del País Vasco los directores son nombrados por la Administración, en Cataluña el porcentaje es del 58%, en Baleares del 60% y en Galicia del 41%. Hay comunidades como Andalucía, donde sólo el 37% de los directores es designado por la Administración y otras como Madrid donde el porcentaje cae hasta el 14%.
A la autonomía también le salen voces críticas o como mínimo que invitan a analizar dónde deben estar sus límites. Por ejemplo, la de José Antonio Martínez, catedrático de Matemáticas en el IES Pío Baroja de Madrid y presidente de la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos (Fedadi). Este experto defiende esa independencia de los centros, pero con cautelas. "Después de 40 años de centralismo es lógico que se potencien los proyectos propios. Pero la autonomía es una condición necesaria para mejorar aunque no suficiente. Y hay que preservar que un alumno que se traslade de una comunidad a otra tenga asegurado que cursará las mismas materias en los mismos cursos", plantea el presidente de Fedadi. Por eso, hay que "prever hasta dónde llega la autonomía para que no nos encontremos con que en unos sitios se da una materia en un curso y en otros en otro. Falta cooperación territorial en este sentido y debe potenciarse. Lo que es bueno en una comunidad autónoma también puede serlo en otra", recalca Martínez.
Más crítico, el sindicalista Xavier Masó, profesor de Secundaria y secretario general del sindicato de docentes ASPEPC, implantado en Cataluña, dice que la autonomía debe centrarse en los aspectos organizativos del centro y no en los pedagógicos. "Las plantillas, el currículum y los horarios deben depender de la Administración. Los centros deben tener autonomía para sancionar o para fijar la jornada intensiva en junio, por ejemplo, que ahora la Generalitat quiere quitar", reprocha Masó.

quinta-feira, 4 de fevereiro de 2010

A mediacion (II)

Breve película sobre as fases a seguir nun proceso de mediación escolar. Material empregado no IES Profesor Tierno Galván de Alcalá de Guadaira (Sevilla)

sábado, 30 de janeiro de 2010

Docentes ameazados


Galicia Hoxe- 29/1/2010

Case catro de cada dez profesores padecen niveis de estrés alto por medo a seren agredidos polos alumnos e mais pola falta de apoio dos pais ante a indisciplina

O 37,4% dos docentes padecen niveis de estrés altos ou moi altos no traballo e as principais razóns son o temor a sufrir unha agresión física dos alumnos e a falta de apoio dos pais nos problemas de disciplina escolar.

A continuación figuran presenciar agresións físicas entre os alumnos (47,91%), ensinar a persoas que non valoran a educación (43,5%) e impartir clase a un número alto de alumnos (42,1%).

Concretamente, o 50,2% deles teñen medo de ser agredidos por algún alumno e séntense ameazados polo ambiente que existe nos centros escolares, segundo unha enquisa realizada por FETE-UXT, coa que pretenden abordar as distintas situacións de violencia que se dan nos centros escolares e constatar que supón un factor de risco psicosocial para a saúde dos traballadores do ensino.

Segundo estes datos, un 7,4% do profesorado asegura que algunha vez o agrediu algún alumno, e case un 2% admite que os alumnos o agriden fisicamente, polo menos, unha vez ó mes. A cifra de docentes ameazados é aínda maior: o 32,4% declara que o intimidaron algunha vez.

A enquisa, realizada mediante un cuestionario dirixido a 1.300 traballadores, grupos de discusión e entrevistas en profundidade a directores e profesores de catorce comunidades autónomas, revela que un 37,5% dos docentes considérase bastante estresado pola interacción cos alumnos. Fronte a eles, un 5% afirma non sentir ningún grao de estrés na súa relación cotiá cos escolares.

En cuestión de xénero, as mulleres senten niveis de estrés máis elevados cós seus compañeiros masculinos.

Un de cada tres profesores sofre niveis elevados de estrés na súa relación co alumnado e máis da metade padece comportamentos disruptivos, "aqueles que mediante constantes interrupcións da clase, canalladas, contestacións ou o falar continuadamente en clase, impiden o normal desenvolvemento da tarefa docente". Este comportamento prodúcese con moita frecuencia segundo o 34,1% do profesorado, e "con certa frecuencia", é dicir, polo menos unha vez ó mes, para o 56,5% dos docentes.

O estudo levado a cabo por FETE-UXT, que contou co apoio institucional de FE-CCOO e CECE no marco da Fundación para a Prevención de Riscos Laborais, analiza tamén as relacións entre familia e profesor, o profesorado, entre este e a dirección do centro, así como a dos alumnos cos seus iguais.

Neste caso, a porcentaxe de docentes que se consideran bastante estresados pola súa relación coas familias dos alumnos elévase ó 19,5%. Un 24% di que recibiu insultos algunha vez, un 19,3% confesa que foi vítima nalgunha ocasión de malos tratos psicolóxicos e un 4% sufriu algunha vez unha agresión física por parte dos familiares dos estudantes.

Pola súa banda, na relación co equipo directivo, constátase que a metade do profesorado non se sente especialmente estresado, aínda que un 20% recoñece que lle xera un nivel maior cá media e un 11% admite niveis altos de estrés.

Ademais das relacións do profesor co alumnado, as que este mantén entre si provócanlle ó docente un novo aumento do nivel de estrés, dato esperable pois os dous colectivos son os que xeran unha maior cantidade de interaccións entre si. Así, o 32,8% dos profesores considérase bastante estresado pola relación dos alumnos cos seus iguais.

A CERNA

Reforzo da docencia

FETE-UXT reivindica "unha lei que recoñeza a autoridade pública para todo o profesorado" e medidas preventivas como atención á diversidade, máis persoal e perfís profesionais de complemento á docencia.

domingo, 17 de janeiro de 2010

Marian López: "Os prexuízos castigaron este centro, pero agora é modelo de integración"


O colexio San Xoán de Filgueira recibe premios nacionais "pola convivencia dos seus alumnos: xitanos, latinos, chineses". "Aqueles pais que teñen medo de meter os seus fillos nesta escola deberían visitarnos canto antes", di

P. HERMIDA . Galicia Hoxe

Na década dos anos 90, os dedos máis intolerantes sinalaban o colexio San Xoán de Filgueira (Ferrol): grande absentismo escolar entre os nenos de etnia xitana, o inicio do fenómeno da inmigración, os prexuízos sociais... Pero todas as barreiras caeron gra­zas ó estusiasta traballo dun profesorado coordinado pola directora do centro, Ma­rián López. A súa grande emoción cando recibiu a Insignia de Ouro de Ferrol amosaba a forte impli­cación psicolóxica para conver­ter o colexio ferrolán nun modelo de inte­gración. Ela queda "co cariño duns nenos que nos enriquecen constantemente".
-O colexio San Xoán gañou o I Premio Na­cional de Boas Prácticas de Convi­vencia do Ministerio de Educación. ¿De que situación partía o colexio cando se pensou este modelo de ensino en valores?
- O fenómeno da etnia xitana iniciouse tras os peches do cen­tro de Catabois e o Chavós, hai 15 anos que todos eses nenos chegaron ó San Xoán. Agora un 25% dos nosos 200 alumnos son xitanos, e dende hai cinco anos asistimos a un boom de diversi­dade cultural. Temos 16 nenos de moitas nacionalidades: ar­menios, chineses, países de La­tinoamérica... E necesitabamos traballar con ese cambio social, adaptarnos ás necesidades antes de agardar pola resposta das ad­ministracións.
-Para fomentar esa igualdade, empezaron por actividades visuais.
-Queriamos normalizar ese choque de culturas, comparan­do por fotos as diversas cores de pel, dar resposta ante a sorpresa por un novo alumno negro ou chinés. Visualizando a diversida­de, os nenos contactan coa reali­dade e evitan o rexeitamento. Le­vamos cinco anos e aínda esta­mos empezando: murais sobre os dereitos, celebracións adapta­das ás distintas tradicións. O vi­sual é o que máis chama a aten­ción dos nenos. Investigamos para coñecer as festas de distin­tos países equivalentes ó Magos­to, as comidas típicas dos días de Nadal, as festas de primavera que coin­ciden cos nosos Maios. Os traba­llos realízanse en cada clase e se plasman nun mural final.
-¿E tamén aprenderon os profes?
-Moitísimo, este proceso é moi enriquecedor para nós. Partindo da interculturalidade, os cativos interiorizan os valores de convi­vencia. O primeiro ano xa o vi­viron dunha forma moi intensa, e cada vez nos piden más. Este curso iniciámolo cos hábitos saudables e a alimentación, te­mos un día da leite... E ademais, dedicamos unha hora semanal a titoría en valores: falamos con eles sobre violencia de xénero, sobre evitar o consumismo coi­dando do material escolar. Ago­ra traballamos para o Día da Paz, cos Oito Obxectivos do Milenio que se representarán no noso Xardín dos Valores. E mesmo sairemos de manifestación. Os nenos gozan con estas tito­rías, debaten e aprenden a solu­cionar os seus pequenos confli­tos a través do diálogo.
-¿Notaron a evolución dos nenos nestes cinco anos?
-Interiorizaron os valores dun xeito espontáneo. Sempre que teñen un conflito, queren co­municalo para reflexionalo e sa­ber que facer. Todos os cativos es­tán absolutamente integrados, cun gran respecto entre eles. Hai cinco anos chegou un rapaz do­minicano que sufriu problemas na súa primeira época. Pero can­do marchou, todos os compa­ñeiros choraron por el. O profe­sorado volcouse ó completo co proxecto, nun traballo moi emo­cional que os nenos merecen.
-Loitaron contra os prexuízos que pesaban sobre este centro.
-Este colexio foi moi castigado e sinalado pola súa diversidade cultural. A sociedade amosou prexuízos con el, non se espera­ba que tivese o mesmo nivel que outros centros. E ó final amosa­mos que o nivel depende dos alumnos. Agora nos premian por esa integración.
-¿Que lles diría ós pais que temen meter os fillos nun colexio co 25% do alumnado xitano?
-Eses pais con prexuízos debe­rían visitarnos canto antes. As familias xitanas son estupendas, os inmigrantes teñen carencias que os galegos tamén padecimos cando tivemos que emigrar do noso pais. Eses pais non deben fixarse na cor da pel senón no noso traballo. ¡Que comproben o felices que son os nenos en San Xoán!

"Os cativos poden educar ós pais"
Chegou a San Xoán como pro­fesora de apoio para alumnado de etnia xitana en 1999. "Antes había moito absentismo, e ago­ra só temos cinco expendien­tes abertos por faltar a clase", confirma. Emociónase cando fala dos seus rapaces, ca­se tanto como cando lle dedicou o último premio á súa familia.
-¿Na súa meta está a igualdade de oportunidades dos seus alum­nos nun futuro?
- Por iso traballamos, para que non sexan marxinados. Inten­tamos que os de etnia xitana se integren, respectando a súa cul­tura pero recalcando a necesi­dade de evolución. Os propios nenos poden educar e ensinar valores ós seus pais. Temos unha relación permanente cos pais de nenos xitanos, viven na zona e falamos a diario. Es­tes rapaces fan amigos no cole e queren aprender. Unha anti­ga alumna xitana díxome hai pouco que non quería casar ata que rematase de estudar. A revolución do pobo xitano em­pezará pola muller, como todas as revolucións. Aí radica a im­portancia da educación.
-¿Que problemas observan os mestres nos nenos deste século?
-O noso centro é modélico, pero nos cativos da sociedade actual vemos un consumis­mo excesivo, falta de respecto polo medio, individua­lismo. Os pais deberían ensi­narlles a valorar o esforzo para acadar unha meta, a rexeitar o éxito rápido. Os nenos son es­ponxas e cando maduren valo­rarán a súa aprendizaxe.

quarta-feira, 23 de dezembro de 2009

La Xunta pone en marcha 'aulas de castigo' para alumnos problemáticos


La mayoría de sindicatos cree que la medida es incompleta porque "crea guetos"
PABLO LINDE - El País - 20/12/2009
La Xunta las llama "aulas de convivencia"; algunos sindicatos y profesores, de "castigo". Pero en definitiva es lo mismo: un lugar a donde vayan los niños que dan problemas cuando el profesor los echa de clase. La Dirección Xeral de Educación envió en octubre una circular a los institutos de secundaria que les ofrece la posibilidad de poner en marcha este sistema, que ya da sus primeros pasos en algunos centros.
La circular 8/2009 define estas aulas como "aquellas establecidas para atender al alumnado que por su conducta disruptiva impida el desarrollo normal de su grupo en clase". También establece qué tiene que hacer el estudiante que esté allí: "Bajo la responsabilidad del profesorado de guardia realizará tareas específicas del curso del que proceda". Añade que el profesor que echa al alumno de clase es quien debe encargar y corregir estos deberes y que los padres deben ser informados cuando sus hijos sean expulsados de la clase normal a estas aulas.
Están pensadas para que el alumno pase en ellas la hora que haya sido expulsado y vuelva con el resto de sus compañeros después. Según explican los principales sindicatos de enseñanza, en casos de reiteración de la mala conducta, es posible que el alumno esté durante varios días apartado de su clase. En el aula de convivencia el estudiante díscolo comparte estancia con otros del resto de los cursos que hayan sido expulsados al mismo tiempo.
La mayoría de los sindicatos se oponen a este método tal y como está planteado, principalmente por dos razones: es "una segregación" de los alumnos conflictivos y un "gueto" para ellos, según lo definen algunos, y no están atendidos por un personal especializado, sino por el profesor del centro que en ese momento está de guardia. Sólo la Asociación de Nacional de Profesores Estatales (ANPE) aplaude esta decisión de la Xunta que no hace, según una portavoz de la Consellería de Educación, más que "remarcar directrices" que ya existían.
Pero tanto los profesores como los sindicatos consultados aseguran que es mucho más que esto. "Da a los profesores la herramienta y las pautas para expulsar a un niño de la clase, cosa que antes no existía; por eso creemos que es útil", argumenta Julio Díaz Escolante, presidente de ANPE Galicia.
En el polo opuesto está, por ejemplo, el Sindicato de Traballadores do Ensino de Galicia (STEG) que las tacha de "aulas de castigo". Maruxa Campos orientadora del sindicato no está de acuerdo "ni en la teoría ni en la práctica" de esta medida. "La alternativa no pasa por echar a los niños a una aula de castigo, sino por más implicación de los servicios sociales, de las familias, más formación y más mediación. Esto es un parche. Cuando un alumno crea problemas en clase muchas veces es porque tiene un problema familiar detrás. Eso es lo que hay que solucionar", argumenta.
Más duro es el responsable de enseñanza pública de CC OO, José Fuentes: "Nos parece fatal. Para esto ya estaba la escuela tradicional del franquismo. En ningún momento lo que pretende es buscar una solución a la convivencia, sino una solución errónea para sancionar. Educación entiende que la "conducta disrruptiva" hay que romperla separando al alumno del grupo. Como primer paso nos puede parecer bien, pero no que se vaya a un aula con un profesor de guardia, que cada día puede ser uno distinto. No prevé ningún plan para modificar ese tipo de conducta. El profesor que lo echa se quedará muy a gusto, pero el problema llegará a largo plazo para la formación del alumno".
En una línea parecida se manifiesta Manuel Dios, del Seminario Galego de Educación para a Paz (SGEP). Admite que es mejor esta medida que tener al niño expulsado de clase vagando por el patio, pero añade que es una "solución a medias". "Nuestra propuesta sería una aula no estable y no segregadora. No de todos aquellos alumnos que nos molestan sino de los que tengan problemas de convivencia, que tendrían que ser atendidos por personal que pueda trabajar especialmente con estos alumnos aplicando estrategias de mediación, de solución de conflictos, valores cívicos", dice Dios.
En lo que todos coinciden es que tras unas semanas de vigencia de la circular es pronto para evaluar cómo están funcionando las aulas. Algunos institutos empiezan a aplicarla. Otros, ni eso.